Reseña: A Christmas Horror Story (2015)

xmas-1366x670

Para abrir nuestro especial de Navidad de este año no se me ocurre nada mejor que una película que, honestamente, debió haber sido mucho más exitosa de lo que fue en su momento. Esto lo digo porque la idea de la que parte A Christmas Horror Story (2015) es una que se veía venir desde hacía mucho tiempo y que misteriosamente no había sido explotada, al menos no desde el cine de terror mainstream. Dicha  idea a la que me refiero es la de una cinta de relatos basada exclusivamente en las fiestas decembrinas, algo que parece una consecuencia lógica ya que varias antologías anteriores como Cuentos de la cripta (1972) ya incluían entre sus segmentos historias ambientadas en la Navidad.

Una cosa que me gusta es que todos los relatos están más o menos parejos en cuanto a calidad, algo por lo general difícil de encontrar en este tipo de cintas. También todos están bastante unificados en cuanto a estilo a pesar de que en ella trabajan tres directores distintos: Grant Harvey, Steven Hoban y Brett Sullivan, nombres que también trabajaron en la trilogía de Ginger Snaps (2000), a la que hay varios guiños conscientes empezando por la mención del pueblo de Bailey Downs. La estructura también resulta de lo más curiosa ya que los cuatro episodios van contándose simultáneamente  entrelazados por un marco narrativo con William Shatner (evidenciando entre otras cosas el enfoque no-tan-serio de la película) y una historia de Papá Noel enfretándose en el polo norte a una epidemia zombi que constituye con toda seguridad el segmento más recordado y al que todo el mundo termina por hacer alguna referencia.

Todos estos detalles curiosos y las ocasionalmente efectivas ideas que muestra no son a pesar de todo suficientes para encumbrar A Christmas Horror  Story al nivel de otras antologías más destacadas. Es decir, por mucho empeño que le hayan puesto sus responsables no estamos hablando aquí de algo tan destacable como Trick ‘r Treat (2008), que resulta la comparación más obvia por la manera como los segmentos se van narrando de forma simultánea. Esta es, sin embargo, una película mucho menos ambiciosa que muchas veces sucumbe ante sus propios excesos y muestra quizás una confianza excesiva en su premisa al abandonarse a sus aspectos más superficiales y eludir algunos aspectos más inteligentes que asomaban en la manera como se cruzan algunas historias y que no están realmente explotadas salvo por la revelación final, que le da a todo el conjunto un tono mucho más oscuro de lo que parecía al principio.

Con todo, A Christmas Horror Story es una muy buena opción para dar inicio al maratón de películas de horror navideñas de este o de cualquier año. No es la mejor película de antología que podemos encontrar, pero la verdad es que no hay tantas que hayan utilizado esta premisa y sólo por eso (y por ver a Papá Noel luchando contra unos elfos zombi) vale la pena rebajar un poco nuestras expectativas. Sus responsables deben haberlo sabido ya que esta película tuvo una presencia muy tímida en cines y sólo vio alzarse su popularidad en formato doméstico. De hecho, y ya como curiosidad final, la película se vendió con una carátula alternativa titulada A Holiday Horror Story en algunos locales de Walmart en Estados Unidos, debido a la política de dicha empresa de no resaltar el carácter cristiano de la Navidad. Ahora que lo pienso, ese es un chiste que podría perfectamente haber sido incluido en la propia película.

 

Reseña: Southbound (2015)

MV5BMjAzMjgxNTM2OV5BMl5BanBnXkFtZTgwMzc0NTU3NjE@._V1_SX1777_CR0,0,1777,666_AL_

En el variopinto mundo de las cintas de antologías de terror, se ha dado con cierta regularidad en los últimos tiempos el surgimiento de varias propuestas interesantes que van más allá de los límites que el terror mainstream suele imponer. Dentro de esta tendencia, hace un par de años nos llegó Southbound (2015), una producción independiente realizada (en gran parte) por el mismo equipo de la también rompedora V/H/S (2012), y que resulta a todas luces muy superior al no contar con el gimmick de las cintas de vídeo y atreverse en cambio a romper con varios de los preceptos de este tipo de trabajos en cuanto a argumento y estilo.

De hecho, una de las mayores sorpresas que me he llevado con esta película ha sido el comprobar como existe un considerable equilibrio entre los distintos segmentos en cuanto a calidad y en cuanto a estilo; todos son independientes uno de otro a pesar de estar entrelazados con algunos personajes y compartir una misma temática de carretera, pero ninguno de ellos tiene un argumento convencional. A decir verdad, muchas cosas quedan sin explicar y algunos parecen ocurrir en un ambiente irreal, como si estuviéramos contemplando la puesta en escena de una pesadilla. Aunque, como decía, todos los segmentos me han parecido interesantes, mi favorito sin duda alguna ha sido el de David Bruckner, de quien este año vimos su primer trabajo en solitario y que aquí se lanza un relato violento y desagradable en los pasillos de un hospital abandonado.

Este segmento es precisamente el que menos sentido tiene y aquel que ofrece el argumento menos convencional, pero es también aquel que tiene la mejor atmósfera de horror de toda la película y uno que definitivamente recordaréis una vez finalizado. El resto siguen en la misma onda al ofrecer pocos detalles pero al mismo tiempo se sienten en su gran mayoría como un trabajo muy original que consigue momentos magistrales, con la posible excepción de unas ciertamente muy mejorables criaturas CGI que aparecen en el relato que enmarca todo el invento. Pero este es el único aspecto en el que la película se rinde al efectismo; todo lo demás está construido a partir del aprovechamiento absoluto de ese escenario de carretera de desierto que se siente infinito y tremendamente siniestro, algo a lo que ayuda una muy buena banda sonora con reminiscencias al John Carpenter más inspirado.

Confieso que esta es la segunda vez que veo Southbound, siendo la primera en el momento de su estreno hace tres años. En aquel entonces no me gustó mucho, quizás por haberla visto en un festival en medio de otros trabajos similares. Ahora, tras haberla revisitado, me parece con diferencia una de las mejores cintas de antología de los últimos años y una que, precisamente por sus ambiciones narrativas y su escasa tendencia a darlo todo masticadito, no se siente como simplemente una colección de cortometrajes que es lo que muchos de estos trabajos suelen ser. Muy recomendable.

Reseña: XX (2017)

Lanzada de forma modesta el año pasado pero con cierta repercusión una vez llegó su estreno digital, XX (2017) es otra cinta de antología temática de las que tanto parecen abundar hoy en día y de las cuales ya hemos tocado numerosos ejemplos, casi siempre girando alrededor de un gimmick que sirve de punto de unión para los diferentes segmentos que la componen. En esta ocasión, el gancho está en que los cuatro relatos independientes están todos dirigidos por mujeres. Este detalle es quizás su punto más interesante y aquello que me hizo querer verla, aunque el resultado ha sido una ligera decepción por varios motivos.

El primero de ellos es que en general no ha sido lo que se dice muy memorable salvo por el primer segmento, titulado The Box y basado en un cuento corto de Jack Ketchum. Este relato es el mejor de los cuatro y uno que tiene un tono inmejorable que hubiese funcionado muy bien para toda la antología. Los otros tres son una comedia de terror acerca de una mujer intentando ocultar un cadáver durante la fiesta de cumpleaños de su hija, una historia de campistas que se encuentran con un monstruo invocado por unas misteriosas pinturas rupestres, y un relato sobre el Anticristo contado desde la perspectiva de su madre humana y el vínculo que esta llega a sentir con un hijo al que no puede evitar amar a pesar de ser literalmente la encarnación del Mal.

Este último segmento, por cierto, me pareció muy curioso porque aunque no sea tan memorable en sí mismo, es el único de los cuatro que cuenta con una premisa exclusivamente femenina, a diferencia de los tres restantes que tocan temas más genéricos. Es también una premisa muy buena y genuinamente interesante que podría perfectamente haber sido ampliada en forma de largometraje. El episodio está dirigido por Karyn Kusama, una directora que ya hemos reseñado aquí con películas interesantes como Jennifer’s Body (2009) o la excelente The Invitation (2015) y que es la única cineasta del conjunto que se puede considerar conocida en el horror mainstream, un detalle extraño por sí mismo ya que normalmente estas cintas de antología suenen reunir nombres con cierta trayectoria. Teniendo en cuenta que en los últimos años ha habido varias ejemplos de directoras de terror que han alcanzado renombre, no deja de resultar raro.

A pesar de todas sus carencias, XX tiene momentos muy interesantes, grandes aciertos a nivel estilístico y, en general, un acabado menos comercial que la hace al menos más arriesgada en comparación con muchas de sus contemporáneas a pesar de que el resultado final sea un tanto olvidable. Insisto en que el primer episodio es el único realmente redondo, pero sabe a poco en una película algo mediana que desaprovecha muchas de sus oportunidades.

 

Reseña: Ghost Stories (2017)

Otro de los estrenos importantes de este año (aunque ya se había proyectado en festivales desde el año pasado), la británica Ghost Stories (2017) recupera en gran medida una de las más queridas tradiciones del cine de terror inglés, que no es otra que aquellas cintas de antología popularizadas en su día por productoras como la Amicus. Hay mucho de eso en este primer largometraje de Jeremy Dyson y Andy Nyman, quienes al igual que sus predecesores de décadas pasadas construyen aquí varios relatos unidos por un hilo narrativo de caracter moralista en el que un escéptico investigador especializado en descubrir fraudes paranormales debe encargarse de destapar los únicos tres casos que su maestro no pudo descifrar, en busca de la prueba definitiva de la existencia de lo sobrenatural.

Creo que es la primera vez que veo una de estas cintas antológicas en la que la historia que hila los tres segmentos es tan interesante o más que los propios relatos, ya que desde el primer momento quedamos cautivados con la labor de este investigador y del ambiente tan maravilloso que se crea con los casos que caen a su disposición, tratados todos desde una perspectiva sensacionalista muy acorde con la visión moderna que tenemos de los fenómenos paranormales, y a pesar de su distanciamiento consigue escenas de miedo realmente fuertes, que se van incrementando a medida que el protagonista se adentra en el misterio de cada uno de los casos, por cierto muy diferentes entre sí, desde historias de lugares embrujados pasando por un encuentro con un monstruo en una carretera, y sobre todo con el excelente segmento protagonizado por Martin Freeman (el único actor que he reconocido del elenco) que me pareció de lejos el mejor de los tres.

Hay una cosa sin embargo que he leído en muchas reseñas y que probablemente eche para atrás a algunos espectadores, y tiene que ver con el hecho de que precisamente por la idea de presentar estos tres segmentos como casos no resueltos, ninguno de los relatos de Ghost Stories se cierra en el sentido tradicional de la palabra, sino que por el contrario parece que dejaran la puerta abierta a una interpretación del horror como algo inexplicable y que te niega la catarsis que suelen dar este tipo de historias. Este detalle, que puede no ser del agrado de todo el mundo, me ha parecido una de sus mayores fortalezas y una seña de identidad muy clara que diferencia a esta película de muchos de sus congéneros, sobre todo aquellos que se estrenaron durante los setenta y ochenta.

Llegado ya el final, la película tiene por supuesto una revelación muy acorde con este género clásico de antologías y que proporciona al espectador la única sensación de cierre posible. En definitiva, me ha parecido una película muy especial, y una que ciertamente vale la pena revisar aunque sea por el hecho de resucitar un estilo de cine de terror británico que yo en lo particular tenía tiempo sin encontrarme en salas comerciales. Muy recomendable, sin duda alguna.

Reseña: Holidays (2016)

Demostrando por encima de todas las cosas que no hay que tener miedo a un buen gimmick, Holidays (2016) es una nueva cinta de terror de antología que en estos momentos anda rodando por varios servicios de streaming y que se perfila como una muy buena opción para la sesión de Noche de Brujas de este año. Consta de ocho episodios dirigidos por una camada de cineastas muy distintos entre sí, y no siempre reconocibles en el género de terror. El gancho en esta ocasión es que cada uno de los ocho segmentos está dedicado a una festividad en particular: San Valentín, San Patricio, Pascua, el día de la Madre, el día del Padre, Halloween, Navidades y Año Nuevo. Asimismo, y en clara continuidad con otras antologías recientes como V/H/S (2012) o The ABCs of Death (2012), cada uno de los segmentos está hecho por un director distinto que aporta su visión y estilo único a cada trabajo.

Esta variedad trae la ya inevitable consecuencia que todos conocemos y que no es otra que la desigual calidad de los relatos que componen la película, aunque curiosamente el más flojo de ellos termina siendo dirigido por el cineasta más veterano del conjunto. Lo que sí me sorprendió es que ninguno de los segmentos de Holidays termina siendo una historia cerrada como tal sino que en la mayoría de los casos el enfoque está puesto sobre la atmósfera, la estética o simplemente un concepto que se lleva a cabo y que parece estar por encima de un argumento convencional. Esto hace que la película, contra todo pronóstico, termine siendo un trabajo menos comercial y accesible de lo que originalmente hubiese pensado, y aunque el grado de efectividad de las propuestas varíe de una historia a otra, la singularidad de la que parte cada una de ellas hizo que la cinta cobrara un gran interés ante mis ojos y se convirtiera en algo distinto que en mi opinión ha valido mucho la pena.

De todos los segmentos, el más impresionante para mí ha sido el dedicado al Día del Padre, dirigido por Anthony Scott Burns, encargado de efectos especiales quien curiosamente no ha dirigido hasta la fecha ningún largometraje, y cuyo trabajo tiene la atmósfera más conseguida de todas e incluso el argumento más interesante y que más me ha atrapado, además de contar en el papel protagonista con la bellísima Jocelin Donahue, a quien probablemente recordaréis por su participación en La casa del diablo (2009). El suyo es el mejor de todos los relatos sin duda, y me ha hecho sentir una gran curiosidad por los trabajos que este cineasta nos puede traer en el futuro. Como contraparte, el más prescindible de los segmentos termina siendo dirigido por Kevin Smith, el más rodado de todos estos directores y el único que parece no haber tenido ni idea de qué hacer con el material que se le ha dado, desperdiciando así la premisa en un principio más atractiva (Halloween) por partida doble: no solamente el relato en sí es pobre hasta decir basta sino que encima no tiene absolutamente nada que ver con la Noche de Brujas más allá de estar ambientado en la noche del 31 de octubre.

Por las encontradas opiniones que ha despertado, Holidays no parece ser una película para todo el mundo, y ha terminado por ser menos accesible de lo que prometía, pero teniendo en cuenta que la premisa de una antología de historias basadas en diferentes festividades era algo que estaba destinado a ocurrir, me alegra que haya sido una cinta de horror independiente la que haya dado el paso adelante. Hay aquí algunas historias muy buenas, imágenes retorcidas y fuera de lo común, y sobre todo algunos nombres de los que sin duda estaré buscando más cosas para traer a colación aquí.

 

Reseña: The ABCs of Death 2 (2014)

En el género de terror las secuelas lo suelen tener difícil, y sin embargo The ABCs of Death 2 (2014) tiene todos los elementos necesarios para convertirse en una franquicia de éxito. Después de todo, la propuesta de esta cinta de antología es tan extrema pero a la vez tan variada que se hace reutilizable prácticamente hasta el infinito. La libertad creativa que tienen sus directores hace que las posibilidades sean prácticamente infinitas por lo que en teoría podríamos estar viendo nuevas entregas de esta saga hasta cansarnos. Precisamente con esta idea en mente pude por fin ver esta segunda parte, y si no lo había hecho hasta ahora es por un motivo muy sencillo: quería esperar a poder hacerlo en un formato que me permitiera parar la película cuando quisiera. Finalmente ha sido así, y tal como esperaba he terminado viéndola en dos tandas.

Al igual que su antecesora, The ABCs of Death 2 consta de 26 historias breves, cada una inspirada en una letra del alfabeto y dirigida por un reconocido o sonado realizador que por lo general se asocia al cine de miedo. Los estilos son muy variados precisamente porque sus directores tuvieron absoluta libertad creativa a la hora de llevar a cabo su visión, y por lo tanto hay desde historias clásicas con comienzo, medio y final hasta trabajos más experimentales sin diálogos, aunque debo decir que la mayoría de los relatos esta vez son más accesibles que en la primera parte. La experiencia para muchos de estos directores tuvo que haber sido positiva porque hay varios nombres que repiten tras la primera parte, además de las muchas caras nuevas. Al igual que como ocurría con la anterior, el nombre del director y el título se mencionan al final de cada episodio, por lo que parte del juego es tratar de adivinar quién es el realizador detrás de él, cosa que en muchas ocasiones es posible gracias a detalles como el tipo de historia o el elenco.

En cuanto a la película en sí, es fácil hablar de ella debido a que es muy similar a la primera parte, aunque a mi gusto la propuesta pierde un poco de frescura y no tiene episodios tan memorables como tenía la primera. Con todo y eso hay algunos muy buenos, y el que han escogido para dar cierre a la historia es particularmente destacable. Hay asimismo (o al menos me ha parecido notar) un mayor énfasis en directores europeos, lo que parece ser un esfuerzo por dar algo de variedad a la cinta a pesar de que repiten muchos de los que hicieron las piezas más notables del primer The ABCs of Death (2012).

Eso es todo lo que puedo decir, en realidad. Sigo pensando que 26 relatos son demasiados para aguantar de una sentada y eso causa que muchos terminen diluyéndose en tu cerebro para dar paso a los segmentos realmente interesantes, pero la propuesta ha calado y puedo asegurar que en formato doméstico la experiencia gana y mucho. Al final de los créditos sus responsables auguran una tercera entrega que supuestamente se iba a estrenar este año pero por lo visto no va a poder ser; hace cerca de un año sus creadores soltaron la noticia de que es escaso rendimiento de esta segunda entrega y el gran número de descargas ilegales que había sufrido hacía poco probable que se volviera a asumir un riesgo de este calibre, así que por lo visto tocará continuar con otras obras de antología quizás más redondas en algunos casos, pero definitivamente menos ambiciosas.

 

Reseña: Tales of Halloween (2015)

Siguiendo con este mini-ciclo dedicado a la Noche de Brujas, otra película que tuve la oportunidad de ver este verano fue Tales of Halloween (2015), la cual, tal como su nombre deja entrever, participa de la relativamente reciente moda de las cintas de antología como V/H/S (2012) o The ABCs of Death (2012), pero esta vez con las festividades de Halloween como tema principal. Al igual que las dos cintas antes mencionadas, esta que tenemos aquí hoy también ofrece el gancho de que sus diez historias están realizadas por diez directores distintos, entre los que se cuentan nombres muy sonados del cine de terror como Darren Lynn Bousman, Neil Marshall o Lucky McKee. En este sentido lo tiene todo para triunfar, y sin embargo el resultado me entusiasmó más bien poco.

El principal motivo creo que tiene que ver con unas falsas expectativas que me había creado. Lo cierto es que Tales of Halloween tiene otra visión de la Noche de Brujas muy distinta a la que realmente me interesa; no estamos hablando aquí de un aprovechamiento del lado mitológico de la fiesta de Samhain sino más bien del lado lúdico de la festividad en la cultura americana, y para eso la cinta incluso reduce su escenario a un ambiente único que declara abiertamente sus intenciones. Es así como las diez historias que componen el largometraje tienen lugar todas en una misma noche y en un mismo barrio, aspecto que por cierto está muy bien hecho ya que incluso algunos extras y personajes secundarios se repiten, con lo que hay una muy buena idea de unidad que para variar está muy bien llevada a cabo. Hay que reconocer que el ambiente de suburbio americano está realizado de forma muy eficaz pero también es algo ya muy visto y que en ocasiones me parece la salida fácil a este tipo de argumentos.

De todas formas, mi principal problema con la película reside en la desigual calidad de sus segmentos, algo inevitable si se tiene en cuenta que son diez y que por lo tanto muchos de ellos son apresurados al estar comprimidos dentro de un único largometraje de noventa minutos. Además sus pocas ambiciones se dejan notar en su entrega casi incondicional a la comedia. Ninguno de los diez segmentos es del todo “serio”; todos ellos inclinan la balanza hacia la comicidad (algunos con más éxito que otros), con un toque nostálgico más cercano a una versión en anfetaminas de los cómics de la EC, y (lo que quizás es más grave) la uniformidad del estilo hace que todos ellos se parezcan demasiado y se diluya la personalidad individual de sus respectivos directores. En realidad todos los segmentos parecen hechos por el mismo director y en las pocas ocasiones en que reconocí al autor de los segmentos fue por el elenco. Por ejemplo: reconocí el segmento de Lucky McKee (uno de los mejores, por cierto) sólo porque en él actuaba Pollyanna McIntosh, la protagonista de The Woman (2011). La verdad es que la cantidad de cameos que hay en esta película es impresionante y en ocasiones es un gusto irlos reconociendo. Lástima que la escasa duración de los episodios haga que la mayoría se quede en la superficie.

Tales of Halloween es para un tipo de público muy específico, ese que se disfraza en la Noche de Brujas y siente simpatía por los monstruos y el lado más juguetón de las fiestas. En ese sentido es una película muy interesante con grandes momentos y algunos trabajos sobresalientes, aunque se quedará corta para aquellos que busquen un relato de terror puro ya que incluso en sus momentos más fuertes vemos aquí unas intenciones más inclinadas hacia la comedia de horror colorida que a cualquier otra cosa. Con todo eso es muy buena y si estáis buscando algo para ver en grupo y celebrar el 31 de octubre esta es una muy apropiada opción.

 

Reseña: V/H/S: Viral (2014)

Si habéis estado prestado atención a nuestros prejuicios, sabréis sin duda que aquí en Horas de oscuridad no somos muy asiduos al subgénero de metraje hallado o falso documental, y sin embargo no nos desagradó del todo cuando vimos la cinta de antología V/H/S (2012). Es más, todavía hoy consideramos que su secuela, V/H/S 2 (2013) es una excelente película que se encuentra incluso entre lo más destacable de cine de terror que hemos visto en los últimos años. Fue precisamente ese subidón de calidad el que elevó mucho nuestras expectativas para la tercera y hasta la fecha última entrega de la saga, V/H/S: Viral (2014), la cual se encargó a finales del año pasado de aniquilar prácticamente todas nuestras ganas una vez estrenada y las críticas negativas empezaron a caer por todas partes. Creo que por este motivo decidí esperar y comprobar por mí mismo si aquellos palos estaban justificados. En mi caso lamento que haya sido efectivamente así: esta tercera entrega es una secuela muy inferior con un nivel muy bajo incluso para los modestos estándares de la primera película.

Uno de los problemas que tiene ya se ve desde el momento en que vemos el título y la ausencia de un numero de secuela nos confirma algo que ya sospechábamos, y es la falta de continuidad con las entregas anteriores aún a costa de la coherencia con la propia premisa de la saga. En esta ocasión ya no se explora aquella misteriosa casa llena de cintas de vídeo sino que el marco de la trama cuenta una confusa historia acerca de una persecución y los efectos psicológicos de una maldición viral que se extiende por Internet, lo cual ya de por sí invalida el título de la película al no tocar la figura arcaica de las cintas. Incluso el cierre de este argumento es extraño y deliberadamente incomprensible, y encima aderezado con fallos técnicos intencionales añadidos como código estético, que son tan abundantes que terminan siendo molestos.

Al igual que en las dos entregas anteriores, los diferentes segmentos de V/H/S: Viral están dirigidos por distintos cineastas como Justin Benson, Gregg Bishop o Nacho Vigalondo, pero la calidad de ellos es muy desigual y algunos ni siquiera pueden ser considerados del todo como historias de terror. El de Vigalondo es el más interesante de todos (al menos al principio) pero en la mayoría de ellos (salvo quizás el último, un risible segmento tejido alrededor de unos jóvenes patineteros) el motivo por el cual la acción está siendo grabada queda como algo meramente arbitrario, lo cual es una lástima porque eso era precisamente un detalle que la saga había cuidado muy bien. Y es que eso es básicamente el principal problema: comparada con las dos anteriores, esta se siente como una película perezosa y muy poco cuidada, encima con algunos intentos de humor muy mal equilibrados que terminan restando gran parte de efecto a algunas ideas que en principio parecen mostrar gran promesa, como (de nuevo) el relato de mundos paralelos de Vigalondo.

En definitiva creo que este es uno de esos escasos momentos en los que la mala fama despertada por una película está más que justificada, aunque en mi caso creo que se debe a las expectativas generadas por la muy superior y recomendable segunda entrega de la saga. En esta pareciese que sus responsables se hubiesen cansado ya de la propuesta y decidido tirar por la ventana todo lo que hacía interesante a V/H/S. Por cierto debo mencionar algo que quizás todos saben, pero existe un cuarto segmento dirigido por Todd Lincoln, el mismo director de The Apparition (2012) que por lo visto sólo fue incluido como contenido adicional en la edición de formato casero de esta película. Yo la vi en Netflix, por lo que este segmento no lo he visto aún, pero tengo entendido que es muy diferente del resto hasta el punto de que incluso abandona el formato de metraje hallado en favor de una perspectiva tradicional, por lo que puede que haya sido ese el motivo por el cual fue suprimido. En todo caso, dudo mucho que tras la experiencia tenga ganas de repetir.

 

Reseña: German Angst (2015)

Mi primera candidata a lo más destacable del año, German Angst (2015) es la nueva entrada en esta tendencia cada vez mayor del cine de terror de antologías, especialmente aquel que recupera viejas glorias del cine de miedo de décadas pasadas. En el caso de la que hoy nos ocupa, se trata de una producción de la cual no había escuchado mucho y de la que ni siquiera vi en su momento el trailer; un avance engañoso, por cierto, ya que la mayoría de sus imágenes se realizaron con actores y escenarios diferentes a los que terminaron apareciendo en la película. Pero a pesar de que fui prácticamente a ciegas, tenía grandes expectativas sólo por el hecho de que uno de los tres segmentos traía de vuelta a Jörg Buttgereit, director de la controversial Nekromantik (1987) y uno de los nombres más conocidos del cine de terror alemán de las úlimas décadas y a quien le perdí la pista hace muchos años. El resultado superó todo aquello que podía esperar; se trata de una película muy sólida que no sólo es muy desagradable de ver en ocasiones sino que incluso guarda un discurso coherente en torno a su procedencia ya intuible desde el título, que hace un juego entre un término que habla de la identidad típicamente germana con una palabra que, además, significa literalmente “miedo”.

Buttgereit dirige el primer segmento, Final Girl, probablemente el menos convencional y el más minimalista en cuanto a su pequeña puesta en escena, sus escasos personajes y su total ausencia de diálogos más allá de una voz en off desconectada de una acción principal, una historia transgresora al involucrar una joven adolescente y una trama de psicopatía, abusos y mutilación explícita. El segundo segmento, Make a Wish, pertenece a Michal Kosakowski, director del documental Zero Killed (2012) y que aquí explota su origen polaco en pos de la creación de un relato de torture porn con un mensaje marcadamente político. De las tres historias, esta es probablemente la más difícil de ver no sólo por lo violenta que es sino por su tono profundamente pesimista acerca del carácter abritrario de la violencia racista y su vuelta macabra a los conceptos de víctima y verdugo. Este relato en particular, coherente además con el tono que ha mostrado Kosakowski en sus anteriores trabajos, terminó diviendo al público de la sesión que presencié.

Finalmente el tercer relato de la película, Alraune (nombre alemán de la mandrágora que guarda un gran parecido fonético con la palabra alemana para “pesadilla”) fue mi favorito de los tres. Está dirigido por Andreas Marschall, y a pesar de que es el más convencional en cuanto a narrativa (con tres actos muy diferenciados y una narración líneal), es también el más elaborado en cuanto a estética, lo que evidencia de forma clara tanto su trabajo de ilustrador de portadas heavy metal como su preferencia por el Giallo italiano que ya había demostrado en Tears of Kali (2004). En esta ocasión se trata de una historia de contenido erótico/surrealista que se va por los derroteros de la Nueva Carne y cuyo explícito tratamiento de lo sobrenatural la convierte en la única de las tres historias que se puede considerar cien por cien de terror.

En general puedo decir que salí de esta experiencia muy impresionado, y sintiendo que estaba ante una de las mejores del año. A pesar de que son pocas las historias, German Angst consigue algo que normalmente no se suele encontrar en este tipo de cintas de antología y es un equilibrio en cuanto a la calidad de los segmentos y un hilo temático unitario que en este caso se debe principalmente a su excelente manejo de los rincones ocultos de Berlín como escenario del terror. De las tres, Alraune (sabiamente colocada al final) es la que quizás termine gustando más a todo el mundo ya que se siente como un largometraje sin partes de relleno, mientras que las otras dos poseen argumentos mucho más sencillos y pueden llegar a ser muy desagradables para un público mayoritario. En todo caso, si tenéis oportunidad de verla, entrad sin duda.

 

Reseña: Tales from the Crypt (1972)

La versión de los setenta de Tales From the Crypt (1972) es probablemente una de las más famosas películas de antologías de horror que se hayan hecho jamás, y conozco muchas personas que a pesar de que no recuerdan haberla visto sí que tienen en mente algunas de sus historias que quedan inevitablemente grabadas en la memoria. Ahora que ha pasado Halloween y se acercan las fiestas decembrinas, tenemos una muy buena ocasión de rescatarla, algo que recientemente hice con mucho gusto tras muchos años de haberla visto por primera vez. Vista hoy en día varios de sus elementos más conocidos pueden haber quedado suavizados no sólo por ejemplos similares más recientes sino también porque la serie de televisión homónima de HBO de finales de los ochenta y principios de los noventa terminó siendo mucha más famosa y la eclipsó de forma bastante evidente.

Tanto la película como dicha serie están basados, como todos saben ya, en el famoso cómic de EC del mismo nombre, aunque en el caso de la película, sólo dos de los cinco segmentos estaban basados en relatos de dicha publicación. Este distanciamiento se debía principalmente a que el productor, Milton Subotsky, tenía sólo un ejemplar de dicha revista y terminó adaptando el resto de las historias de otras publicaciones de la misma editorial. Lo cierto es que el resultado fue sobresaliente teniendo en cuenta que ni siquiera fue hecha en el país que vio nacer estas historias: esta versión de Tales From the Crypt fue una producción de la Amicus Productions, un estudio británico que en aquel entonces era visto como la competencia de la Hammer Fims. Muchas personas tienden a confundir las películas de ambos estudios dado el hecho de que las dos productoras solían trabajar con las mismas estrellas (entre ellas Christopher Lee y Peter Cushing). La Amicus, sin embargo, solía trabajar con presupuestos más reducidos, por lo que la mayoría de sus trabajos (tales como este) estaban ambientado en la época actual a diferencia de los relatos góticos por los cuales la Hammer se hizo famosa.

Su ambientación moderna y la estructura de oscuros relatos moralistas marca de la casa son la principal característica de una película que sigue un camino muy previsible al delimitar claramente sus segmentos a través de una historia central que involucra al misterioso guardián de la cripta. Suele ocurrir en todas las cintas de estas características que la desigualdad de las historias en cuanto a calidad pasa factura en ocasiones y hace que el público termine recordando relatos muy puntuales, pero esta es milagrosamente una excepción: los cinco segmentos son muy buenos y bastante equilibrados en cuanto a calidad, y es sólo quizás la historia central la que no aporta mucho al conjunto. Ayuda además que todos los relatos tocan diferentes géneros de terror, y aunque muchas veces la revelación final es un poco tirada de los pelos, es perfectamente coherente con el espíritu del cómic original y no hace sino resaltar el grado de miseria humana de los protagonistas. No hay que olvidar que, después de todo, las historias de Cuentos de la cripta eran fábulas moralistas en la que los villanos siempre eran castigados, lo que hace sorprendente el revuelo que causaron en su época entre los sectores más conservadores de la cultura mainstream.

Tales From the Crypt fue uno de los mayores éxitos taquilleros de la Amicus, e hizo que esta productora terminara especializándose en películas de antología con las que sería irremediablemente asociada, entre ellas The Vault of Horror (1973), especie de pseudo-secuela también basada en los cómics de la EC. Aprovecho para señalar además que los traductores españoles de títulos dieron a esta película de la que hablamos hoy un título bastante pobre que además soltaba un spoiler sobre el el final de la historia central de esta antología. En todo caso, si vosotros no la habéis visto y sois capaces de sobreponeros a la estética típica de los setenta, no dudéis ni un segundo en rescatarla para estas navidades.