Reseña: Shadow in the Cloud (2020)

La tenía vista desde hace tiempo y quería comentarla por aquí, ya que Shadow in the Cloud (2020) me había llamado la atención originalmente debido a lo mucho que se había escrito sobre ella y las opiniones tan dispares que había provocado, no pocas de ellas relacionadas con la absurda polémica en cuanto a la representación de pilotos de bombardero femeninas durante la Segunda Guerra Mundial. Al final nada de esto ha tenido importancia, no solo porque la presencia de mujeres al mando de estas naves sea algo históricamente documentado hasta la saciedad (incluso la película, previniendo esto, realiza un montaje de material histórico durante sus créditos finales) sino porque más allá de un claro homenaje a varios ejemplos pasados del fantástico, es una película desconcertante con muchos elementos buenos por separada.

En la cinta, una oficial de vuelo aborda se une a última hora a la tripulación masculina de un bombardero en una misión secreta de la que se niega a compartir detalles, acompañada además de una misteriosa caja cuyo contenido no desea revelar. A la desconfianza de sus compañeros se suma una misteriosa serie de imprevistos de origen desconocido e increíble. Si no digo más es porque gran parte de la apreciación que se tiene de esta película proviene de ir descubriendo sus giros argumentales uno a uno y la manera en la que abandona una premisa inicialmente realista para adentrarse en el terreno de lo fantástico.

De entrada algo que probablemente hayáis escuchado o leído muchas veces ya pero que no deja de ser cierto: los primeros cuarenta minutos son espectaculares y consiguieron atraparme por completo, quizá por el recuerdo de dos episodios clásicos de Historias asombrosas y The Twilight Zone que tuvieron forzosamente que haber servido de inspiración para la historia y que no nombraré otra vez aquí para no destripar aspectos de la trama. El problema es que una vez que la película abandona el espacio confinado de esta primera secuencia, lo que sigue se descalabra por completo por culpa de una retah´íla de revelaciones cursis y sobre todo por su transformación en una cinta de acción absurda y muy poco realista que me resultó imposible de tomar en serio, además de ese desenlace girlboss que parece salido de una comedia involuntaria.

A pesar de eso me gustó, en parte por su actriz principal, Chloë Grace Moretz, y en parte por cosas como esa magnífica banda sonora instrumental tipo John Carpenter que le sienta muy bien a pesar de su ambientación de época. En cuanto a sus abruptos cambios de código, estos probablemente tengan que ver con las numerosas reescrituras que el guión tuvo en su momento tras la caída en desgracia de su autor, Max Landis, cuyo trabajo (supuestamente) fue alterado en gran medida para poder justificar legalmente su retirada de los créditos.

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