Reseña: Fresh (2022)

En los meses alrededor de su estreno es probable que hayáis escuchado y leído mucho sobre Fresh (2022), ya que Disney hizo todo lo posible para vender esta comedia de terror como una obra oscura y adulta, sobre todo intentando resaltar una y otra vez que se trataba de una producción de Star, la sección de adultos de su plataforma de streaming. Probablemente sea cierto que se trata de algo más fuerte para los estándares de dicha plataforma, pero al final terminó siendo algo mucho más ligero de lo que yo en particular esperaba. Más curioso me parece el hecho de que se haya insinuado una originalidad que en realidad no tiene pero que se empeña en sugerir.

Esta originalidad partía de lo parecía ser una muestra de terror acerca del lado depredador de la masculinidad, con nuestra protagonista conociendo a un chico en apariencia perfecto cuyas virtudes terminan siendo, muy previsiblemente, demasiado buenas para ser verdad. La idea es atractiva, no lo voy a negar, aunque me resultó muy extraño que la revelación acerca de las verdaderas intenciones del protagonista masculino son algo que se revela una media hora después de haberse iniciado la película y se trata en todo momento como si fuese una sorpresa a pesar de que todo el material publicitario ya la había destripado mucho tiempo atrás. No lo diré aquí por si queda alguien que no lo sepa aún, pero es muy probable que la sorpresa ya esté arruinada para la mayoría.

Pero incluso sabiendo esto de antemano la película tampoco se atreve a ir mucho más allá en cuanto a lo que su premisa sugiere; de entrada es muy poco violenta (la mayoría de las cosas horribles de su argumento ocurren en la mente del espectador) y la trama parece más interesada en explotar la relación entre los dos protagonistas mientras que los escasos elementos de terror se quedan un poco en nada, desde los infructuosos intentos de rescate por parte de otros personajes hasta el indudable ángulo de perversión sexual de la premisa principal, el cual es convenientemente dejado de lado en beneficio de una muy superficial sátira de la masculinidad y el juego de poderes que muchas veces se da en relaciones de pareja.

De todas formas, y a pesar de su general ligereza y de ser tan predecible en su desarrollo y subtexto, la película está simpática y se salva en gran medida por sus dos carismáticos y guapísimos protagonistas. Del resto poco qué decir salvo que es una lástima que esta idea haya tenido un destino tan convencional y un tratamiento que intencionalmente huya una y otra vez de su contenido más perturbador. Está bien, pero poco más.

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