Reseña: No One Gets Out Alive (2021)

Con No One Gets Out Alive (2021) tengo la sensación de estar ante una de mis posibles favoritas del año y una que mejorará con el tiempo y el recuerdo, sobre teniendo en cuenta dónde la vi, ya que para nadie es un secreto que estas cintas de terror del llamado directo-a-Netflix no son algo de lo que se suela esperar mucho, salvo contadas excepciones. En esta ocasión tenemos una muy sólida película de miedo basada en la novela homónima de Adam Neville, cuya obra ya ha sido adaptada con The Ritual (2017), una cinta que tiene más de un parecido con esta de la que hablamos hoy.

El argumento esta vez comienza como la historia de una pensión embrujada y una maldici´on de origen exótico de la que sabemos muy poco para luego comenzar a hacer malabares con temas como el desarraigo, las penurias del inmigrante mal llamado «ilegal» y, sobre todo, la pérdida de la inocencia debido a los sacrificios que hay que hacer para escapar de las garras de la pobreza. Todo esto encarnado en la figura de una joven mexicana que intenta sobrevivir como puede y a la que su situación particular le obliga a permanecer en un lugar donde está constantemente en peligro.

Esto último es un gran detalle que dota a la película de un alto grado de realismo en cuanto a las reacciones de su protagonista, por mucho que después la historia vaya cobrando un ángulo fantástico. Pero lo mejor de todo es que, sorprendentemente, la historia logra hilar todos estos temas de forma muy elegante y coherente con la premisa principal, sobre todo cuando llega su clímax y asistimos a unos magníficos veinte minutos finales en los que solo un mejorable CGI perjudica (parcialmente) un trabajo muy digno. Este final consigue también que honestamente no es tan fácil y que consiste en aclarar los misterios de la película sin tratar al espectador como idiota teniendo que explicarlo todo mediante exposición. Aquí, por el contrario, creo que todas las interrogantes quedan resueltas a pesar de que en ningún momento los personajes explican nada, todo lo vemos ocurrir en pantalla, lo que sin duda es un gran acierto.

Como podéis comprobar ya esta fue una que me gustó mucho, y es cierto que muchos de sus recursos estilísticos se han vuelto muy comunes con el tiempo (por ejemplo los omnipresentes planos sostenidos de rincones en penumbra) y que varios de sus temas ya han sido tratados en obras recientes como His House (2020), pero sería una lástima que pasara desapercibida en medio de todos los estrenos de octubre de una plataforma de streaming. Encargaos de que no sea así.

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