Reseña: La mujer avispa (1959)

Concebida originalmente como un entretenimiento juvenil de segunda fila, La mujer avispa (1959) es una de las películas más conocidas de la primera etapa de Roger Corman como director, aunque de entrada hay que decir que no es una de sus mejores. Se trata en general de una cinta con ideas muy buenas pero con un acabado muy pobre que termina tocando temas interesantes e innovadores por pura casualidad, puesto que realmente no los explora y tampoco llega a alcanzar su potencial como historia de monstruos en el ya conocido arquetipo de los peligros de la ciencia.

Esto último se manifiesta en su argumento acerca de una poderosa mujer dueña de una empresa de cosméticos que descubre, gracias al trabajo de un científico poco convencional, un suero hecho a base de enzimas de avispa capaz de revertir los efectos de la vejez. Cuando ella misma se somete al suero de forma irresponsable, los efectos secundarios no se hacen esperar, y poco a poco comienza a transformarse en un monstruo que se va cargando a todo aquel que tenga cerca. Esta trama está probablemente inspirada en parte al menos por La mosca (1958), una película muy superior que fue estrenada justamente el año anterior y a la que se parece mucho en cuanto a ambiente y en cuanto al estilo de los efectos especiales, sobre todo la recreación del monstruo. El tratamiento que se le da a este, sin embargo, es distinto y más parecido al de una creature feature convencional en la que las víctimas de la mujer avispa van cayendo uno a uno sin que quede muy claro el nivel de control que la protagonista ejerce sobre ella o qué tan enterada está de lo que realmente está ocurriendo.

Esta ambigüedad está por desgracia muy presente también en cuanto a los temas que la película trata. Al principio parece que estamos ante un trabajo rompedor en cuanto a los estereotipos de género ya que nos muestra a una mujer como la jefa de una poderosa corporación en la que los hombres son mayoría, pero al mismo tiempo también es retratada como una neurótica irracional obsesionada por recuperar su juventud por motivos puramente ególatras. Sin embargo, lo que termina dañando la cinta es su acabado tremendamente amateur: iluminación muy pobre, un monstruo de apariencia ridícula y algunas escenas risibles como el peor accidente automovilístico jamás filmado o la muy anticlimática escena final. En realidad se nota muchísimo el escaso nivel de los recursos puesto que se ve que la película intenta resolver la mayor parte de sus escenas mediante los diálogos de un guión que se nota inflado y lleno de escenas innecesarias en su primera mitad: la primera transformación de la mujer avispa no ocurre hasta los últimos 20 minutos de metraje, que es cuando la trama realmente está por la mitad ya que todo el principio se hace demasiado largo.

Demasiado lenta para una película de monstruos y demasiado barata para ser tomada como ciencia-ficción seria, La mujer avispa es un híbrido fallido de Corman en su faceta de explotación, uno que además asoma ideas interesantes que terminan por no tener ninguna importancia. El propio Corman produjo un remake a mediados de los noventa que me interesa mucho ver porque me parece que los problemas de esta cinta son tan evidentes que quiero creer que alguien habrá lidiado con ellos. Esta de hoy se queda en poco más que una curiosidad, y si hay una historia importante aquí quizá sea la de su actriz protagonista, Susan Cabot, quien tuvo una poco fructífera carrera en el cine que abandonó justo después de hacer esta película, y cuya azarosa vida encontró un trágico final a mediados de los ochenta.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s