Reseña: Underwater (2020)

Una cosa que nunca conseguiré entender es por qué relegaron Underwater (2020) a los estrenos desechables de enero de este año, porque lo cierto es que se merecía un destino mejor. Sí, es verdad que en el fondo es una película de monstruos acuáticos un tanto genérica y que recuerda a muchas otras, sobre todo Alien (1979) (de la que se fusila la estética), Deep Rising (1998) (por los monstruos) y sobre todo The Descent (2005), con la que comparte además una idea base que hubiese bastado para hacer una película de terror muy intensa incluso sin los monstruos de por medio.

Dicha premisa es la de una estación excavación submarina localizada en la parte más profunda de la Fosa de las Marianas en el Pacífico, una región inexplorada del mar a mas de once kilómetros de profundidad, en la que un aparente accidente causa el colapso de la instalación haciendo que los supervivientes deban buscar la manera de escapar a la superficie antes de quedar atrapados de forma permanente en el lecho del océano. Por supuesto, y tal como la propia película revela desde el montaje de los créditos de inicio, el “accidente” está relacionado con la presencia de unos monstruos marinos que han atacado la instalación y sienten apetencia por la carne de los intrusos.

Lo más increíble y algo que no me esperaba para nada es que la trama se pone en movimiento desde el principio y el incidente que colapsa la instalación se produce en el primer par de minutos de la película, con lo que como espectador quedas metido en la situación prácticamente desde que esta comienza y una vez allí no para. Dicha situación sería por si sola una auténtica película de terror incluso si no estuviesen presentes esos monstruos lovecraftianos que acechan en un lugar tan inhóspito que podría perfectamente haber sido ambientado en el espacio, pero por suerte la presencia de estas criaturas de inspiración lovecraftiana aportan una mayor sensación de peligro y no se sienten como un vulgar agregado. Además están muy bien diseñados y aunque se ven poco al principio, una vez que se revelan al espectador la película sube varios enteros.

Imposible, sin embargo, no pensar en las tres cintas citadas arriba porque lo cierto es que las semejanzas son demasiadas como para que se trate de una simple casualidad. Esto hace que al final de cuentas no sea tan destacable más allá de ser una película de monstruos eficientes que se ve afectada si acaso por unos personajes de saldo y unas actuaciones poco memorables, incluyendo Kristen Stewart, que parece aquí un poco perdida y que en mi opinión resulta muy poco creíble como arquetipo de tipa dura cuando más bien parece una niña. Pero aún teniendo en cuenta todo eso, Underwater es una experiencia lo bastante trepidante y disfrutable como para terminar granjeándose una recomendación, y teniendo en cuenta todo lo que en ella pudo haber salido mal (incluyendo ese final de “más difícil todavía”) pienso que termina bien parada.

Un comentario en “Reseña: Underwater (2020)”

  1. Me lleve una grata sorpresa con esta película, a mi modo de ver cumple el propósito y eso es mucho decir en estos días, y me gustó que la película sea vertiginosa desde el primer momento, más lovecraftniana e interesante que otros trabajos con más propaganda y mejores comentario.
    Buena reseña, saludos.

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