Reseña: Amityville: el despertar (2017)

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Después de pasar años en un infierno de distribución que todavía no se ha resuelto del todo (se trata de una película nada fácil de ver legalmente en muchos países), algunas expectativas se habían levantado en torno a Amityville: el despertar (2017), a las que mi afán de completismo por supuesto no se ha podido resistir. Contrariamente a lo que creía en un principio, esta nueva película acerca de la casa embrujada más famosa de los Estados Unidos no es una secuela tardía de la película de 2005, pero tampoco es un remake de la original de 1979. Se trata, por increíble que parezca, de una película completamente independiente producida por Blumhouse y puesta bajo la dirección del muy eficiente director francés Franck Khalfoun, habitual colaborador de Alexandre Aja y que ya tiene en su haber cintas muy buenas como P2 (2007) o el remake de Maniac (2012), aunque aquí no parece que le hayan dejado demasiadas libertades.

La trama es la misma que ya hemos visto en otras encarnaciones, con una nueva familia mudándose a la casa de la Ocean Avenue 112 y comenzando a ser acosadas por un mal que habita en sus paredes. Tres cosas, sin embargo, la distinguen de sus antecesoras: la primera de ellas es su enfoque juvenil con Bella Thorne encarnando el ya muy conocido arquetipo de hija rebelde a quien nadie cree a pesar de ser la primera en reconocer el carácter maligno de la vivienda. La segunda es la subtrama de un hijo enfermo que se convierte en el blanco de las fuerzas sobrenaturales, algo que emparenta a esta película con la ya reseñada aquí Exorcismo en Connecticut (2009). La tercera, y esto es sin duda alguna lo más curioso de todo, es que en esta ocasión sus creadores han dado un giro metanarrativo a toda la historia; uno de los motivos por los cuales sabemos que no se trata de un remake es que esta película transcurre en un universo en el que las películas de Amityville existen, e incluso tenemos una escena en la que los personajes están literalmente viendo en la tele la original de 1979, a la vez que se hacen velados comentarios acerca de cómo las nuevas versiones de los clásicos del terror suelen dejar mucho que desear.

Este guiño, que por un momento pensé iba a ser más explotado, termina sin embargo siendo algo meramente anecdótico, ya que todo el resto de la película resulta muy convencional y se convierte en una historia de posesiones muy de andar por casa a pesar de que toda la subtrama del hijo en coma siendo acosado por el Mal es algo genuinamente inquietante y que podría haber dado mucho juego, tal como demuestra el por otro lado muy eficiente trabajo del actor Cameron Monaghan. Si la película se hubiera centrado más en este misterio, en la por otro lado ambigua representación de la madre interpretada por Jennifer Jason Leigh (que parece tener motivaciones ocultas que nunca son exploradas del todo en la película) o en las propias manifestaciones sobrenaturales de la casa, estaríamos hablando de algo muy superior ya que algunas de sus ideas prometen. Por desgracia esta también es una cinta que fue mutilada por la censura en un intento de hacerla más comercial para un público juvenil que en teoría era el ideal debido a la presencia de su actriz principal.

Lo triste del asunto es que estamos hablando al final de una película mediocre que ha sido condenada a la ignominia por cosas que no tienen que ver con la cinta en sí sino con los numerosos problemas que ha tenido para ser realizada y distribuida. La saga de Amityville nunca ha producido lo que se dice buen cine de terror, pero esta al menos tiene ideas y detalles que la podrían poner entre las mejores que se han producido basadas en esta casa embrujada. Tal como está lo que nos ha quedado es una película de terror del montón con unas fuertes ansias de explotación pura y dura, como demuestran sus sustos descafeinados, su muy básica mitología y sus numerosos planos de Bella Thorne en braguitas. No es terrible, pero sí francamente olvidable.

2 comentarios en “Reseña: Amityville: el despertar (2017)”

  1. Curioso, en España se lanzó directa a dvd y es bastante fácil de encontrar en cualquier lugar. Yo, de hecho, la saqué de la biblioteca.

    Y el resto, pues básicamente lo que dices. La película tiene un subtexto muy siniestro, con esa relación tan perturbadora entre madre y su hijo enfermo, e ideas interesantes en general.
    Pero se queda a medio gas en todo.
    Lo mejor, la simpática escena con los dvd’s de la saga Amitiville.

    Curiosidad: la película en un principio iba a utilizar un formato de metraje hallado, con una trama bastante similar a la de Halloween Resurrection.
    La verdad es que la franquicia ha tocado ya tantos palos, que ese es el único que les falta.

    1. Conociendo el historial de Blumhouse, hacerla tipo found footage tiene todo el sentido del mundo.

      Lo que sí está claro es que la película está pesimamente distribuida. Donde vivo, en Alemania, no está en ninguna plataforma de streaming, y ni siquiera se ha editado en formato físico más allá de una edición limitada que pasó sin pena ni gloria. Creo que hay países en donde nunca llegó a estrenarse. 🙂

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