Reseña: Escape Room (2019)

escape room

La mayoría de las reseñas que he leído hasta ahora de Escape Room (2019) la acusan de ser poco más que un intento descafeinado de repetir el esquema de Saw (2004), y hasta cierto punto tienen razón; ambas parten de la misma estructura, buscan el mismo efecto en el espectador (básicamente el disfrute de ver a personajes intentando sobrevivir a letales trampas) y sobre todo manejan las mismas influencias y referencias. Siguiendo esta misma idea, yo diría que esta película de Adam Robitel parece más bien un remedo algo tardío de la canadiense Cube (1997), que casualmente también inspiró parcialmente la saga de Saw y con la que tiene en común un tratamiento un tanto más sci-fi y menos “realista”, valiéndose además de la moda de los escape rooms y demás juegos de supervivencia.

Sabiendo esto la premisa de Escape Room resulta muy obvia y predecible: seis desconocidos se encuentran en un juego que en un principio parece ser una simulación pero que luego termina siendo algo muy real cuando cada habitación resulta ser una trampa mortal que se los va cargando uno a uno con la esperanza de un gran premio para aquel que logre sobrevivir. La estructura de la película es similar a la de un videojuego, con cada habitación presentando una trampa distinta y un episodio autoconclusivo en el que por supuesto también aprendemos acerca de las vidas de los protagonistas y por qué han sido precisamente ellos los elegidos para la prueba.

Eso sí, aquellos que busquen la brutalidad y violencia de la saga de Jigsaw se van a quedar con las ganas puesto que esta es una cinta mucho más light y menos violenta que sus principales influencias, algo que quizás se deba a su condición de producto 100% comercial con actores televisivos. Casi diría que el principal atractivo no está ya en sus niveles de casquería sino en lo ingenioso de las trampas y en algunas secuencias bastante logradas de carrera contra el tiempo como el cuarto que está puesto de cabeza, que ya salía en el trailer y que fue, para mí, lo mejor de la película y el auténtico pico que no llegó a superar en ningún momento.

Entretenida y pasable pero francamente inofensiva, Escape Room es sin duda un estreno menor de este año, y aunque no llega a los niveles de ninguna de las cintas con las que la hemos comparado, su premisa y estructura la convierten en algo con posibilidades infinitas que podría dar para no una sino muchas secuelas, algo que sin duda alguna estaba en las intenciones iniciales de quien sea haya dado luz verde a esto. Eso siempre y cuando sea un éxito, algo que por otro lado pongo bastante en duda ya que existen otros muchos ejemplos más interesantes que han jugado con la misma idea de la que parte.

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3 comentarios en “Reseña: Escape Room (2019)”

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