Reseña: Viral (2016)

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Otro ejemplo más de ese curioso cine de zombis sin zombis, Viral (2016) es una modesta producción de Blumhouse de hace ya un par de años, y una que participa de casi todos los elementos que con el tiempo hemos aprendido a reconocer de los productos de esta casa en particular; un presupuesto limitado, una premisa muy básica y, al menos en el caso que nos ocupa hoy, una evidente intención de calar en el público juvenil. Es también una que me interesó de forma especial por tocar el tema de los parásitos, algo que yo en lo personal considero muy aterrador y que Blumhouse ya había explotado en la muy similar The Bay (2012), aunque esta vez sin el formato de falso documental.

A la diferente forma de narrar se suma lo mucho más limitado de su alcance; en esta ocasión la historia de una amenaza viral y el peligro que representan tanto los infectados como los personeros del gobierno se cuenta desde la perspectiva de dos jóvenes hermanas que se atrincheran en casa a esperar el regreso de su padre. La película en ningún momento las abandona y de hecho casi la totalidad de la cinta tiene lugar en la misma casa e involucrando a muy pocos personajes, lo cual no sólo habla del muy ajustado presupuesto sino también de las intenciones de los directores Henry Joost y Ariel Schulman (responsables también de un par de entregas de Paranormal Activity) de explotar el drama juvenil como el principal foco de la historia, tanto del vínculo entre las dos hermanas como la inevitable trama amorosa de una de estas y el chico de enfrente.

En realidad es esta historia de amor entre hermanas lo que realmente destaca de la película ya que incluso en el apartado de violencia no es lo que se dice muy extrema; gran parte de la cinta se centra en los intentos por parte de la protagonista de proteger a su hermana infectada a toda costa, así como en la exposición del día a día en ese conjunto residencial que se va quedando vacío, un escenario por fortuna muy bien aprovechado y que aporta a la película gran parte de su personalidad. Esto último es una suerte porque ninguno de los miembros del elenco es demasiado destacable y los pocos momentos de violencia “zombi” que hay son genéricos y poco creativos.

Con todo y eso, a pesar de su escasa fuerza y pese a que no llega a la altura de otras producciones similares del pasado, Viral me ha parecido entretenida y una película que al menos sabe aprovechar sus escasos recursos de forma un tanto más interesante de la media. En muchos sentidos esto parece un trabajo amateur, algo que por otro lado está en la línea de muchas de las producciones de Blumhouse, incluso aquellas que han funcionado con mayor éxito. Este no fue el caso; la película de hecho nunca se estrenó en cines y pasó directamente a formato doméstico donde pasó más o menos desapercibida entre otras de su misma calaña.

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Reseña: Bird Box (2018)

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Sin duda alguna la película más comentada de las últimas semanas, Bird Box (2018), conocida en español con el menos atractivo título de A ciegas, es un dramón post-apocalíptico interesante en un principio por la premisa de una amenaza de origen desconocido que empuja al suicidio a todo aquel que la ve, y del azaroso viaje de una mujer y dos niños que se aventuran a través de un río para llegar a un sitio que promete ser un refugio. Pese a su medianía general, ha sido un éxito tremendo que al parecer no sólo ha sido visto por millones de personas sino que ha inspirado también una cantidad increíble de memes que han propagado la fama tanto de la película como de la novela de Josh Malerman en la que se basa.

Como suele ocurrir en aquellos casos de películas muy exitosas dentro del mainstream, las opiniones acerca de la cinta ha sido muy dispares; a pesar de la (por ahora) flamante puntuación en IMDB, la mayoría de los críticos que he leído de cuyo criterio me suelo fiar no han quedado lo que se dice muy impresionados, aunque personalmente opino que tampoco está tan mal como muchos dicen y que algunas de las críticas que ha recibido no se sostienen lo que se dice muy bien. He leído a muchos criticar, por ejemplo, la estructura no-lineal del argumento como algo que rompe la tensión, pero a mí en lo personal me ha parecido de las mejores cosas que tiene: en lugar de narrar lo que ocurre en orden cronológico, Bird Box intercala el viaje a través del río con flashbacks que van contando cómo llegaron los personajes a esta situación. Esto me pareció un gran acierto ya que realza el tema de la búsqueda de conexión emocional del personaje de Sandra Bullock con los crío y al mismo tiempo evita el cliché de convertir a estos en el centro de la trama. Esto último es algo que me sorprendió sobremanera ya que pensaba que el tema de la Madre Coraje sería el argumento principal pero no es así; los niños aparecen en realidad muy poco y es sólo hacia el final de la película cuando terminan cobrando importancia, lo que permite recrearnos en el ambiente apocalíptico durante todo el tramo inicial y mantener así vivo nuestro interés como público.

Esto no quiere decir que estemos ante una gran película ni mucho menos: en muchas ocasiones es tremendamente light y deja demasiados puntos interesantes sin explorar. Debido a su premisa se la ha comparado muchas veces con Un lugar tranquilo (2018), pero personalmente le encuentro muchos más puntos en común con El incidente (2008): ambas parten de una premisa apocalíptica basada en el suicidio en masa, y en ambas la naturaleza de la amenaza nunca es explicada (aunque aquí dicha falta de explicación resulta menos frustrante). Ambas asimismo fallan en la elección de su protagonista, ya que Sandra Bullock no encaja para nada con su personaje y su presencia me molestó un poco sobre todo teniendo en cuenta que al principio salía Sarah Paulson, quien sin duda hubiese quedado mucho mejor en su papel.

Pero todas estas cosas, su carácter inofensivo de película de domingo, su elenco de actores mainstream y su premisa sencilla de niños en peligro, probablemente hayan sido las claves de su éxito. Lo cierto es que Bird Box es un trabajo bastante decente que probablemente olvidaremos de aquí a un tiempo, pero que al menos me ha mantenido interesado hasta el final por mucho que varios de sus giros narrativos se vean venir a leguas y que todo sea muy básico. El que estemos hablando tanto de ella no es sino una jugada maestra de marketing, pero es también algo que pudo haber salido mucho peor.

 

Reseña: Victor Crowley (2017)

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Me sorprende sobremanera que Adam Green haya decidido titular esta cuarta entrega de su saga Hatchet como Victor Crowley (2017). Me sorprende porque a pesar de que es habitual que las sagas longevas abandonen su numeral luego de una tercera parte, esta película (rodada en secreto y estrenada por sorpresa sin ningún tipo de publicidad previa) no parece tener ningún tipo de vergüenza en su condición de secuela alimenticia sino que por el contrario parece una cinta hecha exclusivamente para los fans no sólo de Hatchet (2006) sino del slasher festivo en general. Es sin duda alguna la entrega más inclinada a la comedia, pero por desgracia es también la que tiene el guión más pobre y la que revela que esta fue una saga que debió haberse limitado a su primera película ya que nunca ha conseguido repetir el entusiasmo que esta generó.

Tan claro está que esto no se trata de ningún reboot, que la película incluso parte de una muy obvia referencia a su legado anterior, esta vez contando como protagonista con el actor Parry Shen (quien ha interpretado tres personajes distintos a lo largo de la saga) que se ha convertido en un autor best seller gracias al relato de supervivencia contra el monstruo y que por una fatídica casualidad termina de nuevo en el pantano siendo acosado por Crowley. El protagonismo de Shen es algo que hay que tomar, eso sí, con pinzas, ya que esta es ante todo una cinta coral en la que ningún personaje destaca realmente y en la que el argumento es un disparate de principio a fin, más aún que en cualquiera de las otras entregas, las cuales al menos tenían una premisa definida en la que la amenaza de Victor Crowley tenía algo de lógica.

En esta cuarta entrega no ocurre nada de eso; por el contrario, la reunión de todos los personajes en el pantano se da prácticamente por casualidad tras estrellarse el avión del grupo en plena ciénaga y verse enfrentados a Victor Crowley que espera por ellos fuera del fuselaje que poco a poco se va hundiendo. La consecuencia de esto es que gran parte del metraje se desarrolla dentro de la cabina del avión, algo que no hace sino evidenciar el abandono del pantano como ambientación. Pero es que encima dicha localización no está para nada aprovechada ya que ciertas salidas argumentales como un personaje ahogándose no llevan finalmente a nada y parecen estar metidas allí simplemente porque sí. Es un guión que también parece improvisado en gran medida, con chistes y momentos de humor que se extienden demasiado y sobre todo con una muy escasa participación del personaje de Crowley, que a pesar de que mantiene intacta su brutalidad y nos entrega algunas escenas de muerte destacables, aparece menos que en las otras películas y se siente mucho menos inspirado, con todo y lo admirable que resulta Kane Hodder haciendo el papel con más de sesenta años a cuestas.

Poco interesante, repetitiva y sobre todo sumamente barata y vulgar, Victor Crowley es una película que dilapida gran parte de lo que hacía especial a la original, y más allá del hecho de que este es un tipo de cine que hoy en día no parece tener tan buena acogida, me parece que no le hace justicia ni a sus principales influencias ni tampoco a los picos de disfrute que consiguió en entregas anteriores. Honestamente no creo que esto tenga continuidad pese a que la película incluye una escena post-créditos que afirma lo contrario. También es cierto que esperaba que la tercera fuese la última, así que podría estar equivocado.

Reseña: Mandy (2018)

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Una de las más mencionadas durante el año pasado, y una que despertó opiniones encontradas allí donde pasó, está claro que Mandy (2018) no es una película para todo el mundo; si bien por un lado este segundo largometraje del director Panos Cosmatos cuenta una historia de amor y venganza sumamente sencilla y lineal, lo hace a través de un despliegue de locura estética que resulta de todo menos convencional y que termina siendo la verdadera alma de la película muy por encima de elementos sin duda alguna disfrutables como la actuación de Nicolas Cage en su rol de leñador justiciero.

Una de las primeras pistas que se nos ofrecen acerca del carácter bizarro de esta película la tenemos en el momento en que Mandy (una maravillosa Andrea Riseborough con una presencia enigmática que impregna todo el metraje más allá de que sólo aparece en la primera mitad) aparece leyendo una novela pulp de fantasía, ya que la cinta es precisamente eso: una mezcla alocada de venganza, acción, fantasía oscura y violencia heavy metal en el que el líder de una secta invoca unos demonios motorizados y en la que Nicolas Cage forja su propia hacha para tomar su justa retribución contra el líder, la secta y los propios demonios, todo esto en medio de una fantasía simbolista y una fotografía de colores de neon que se convierte rápidamente en el aspecto más reconocible.

Ahora, yo terminé viendo la película mucho después del hype, cuando ya todo el mundo la tenía más que vista y comentada. Esto quizás haya influido de forma un tanto negativa en mi apreciación final, pero lo cierto es que me pareció que estaba viendo un trabajo con dos mitades claramente diferenciadas: una primera mitad lírica y poética en la que (de nuevo) la presencia de la actriz que hace de Mandy se come absolutamente toda la pantalla, y como espectador quedamos hipnotizados ante esa belleza rota e indomable del personaje que da título a la película. Una vez que esta muere (en una escena que aunque poco gráfica resulta increíblemente cruel y dolorosa) la cinta parece cambiar completamente el tono y pasa a ser dominada por completo por el personaje de Nicolas Cage, quien transmite un aura de locura y animalidad a todo el resto del metraje y nos acompaña en un viaje fantástico a los infiernos que resulta muy disfrutable y catárquico, pero en mi opinión menos interesante que ese lirismo de la primera mitad roto por la presencia invasora del culto de hippies psicópatas.

Con todo y eso, Mandy es una película tan rara que merece la pena atesorarla. Ha sido sin lugar a dudas uno de los más singulares trabajos que he visto en mucho tiempo, aunque me temo que su disfrute dependerá en gran medida de si el espectador se deja llevar o no por ese espíritu heavy metal de fantasía de poder. Visto lo visto, me han entrado ahora ganas de conseguir el primer trabajo como director de Panos Cosmatos, Beyond the Black Rainbow (2010), que me han dicho no desmerece para nada.

Brevísimo ránking de horror del 2018

Este año que llega a su fin vio la muy postergada mudanza de Horas de oscuridad, y aunque no vi tantas películas como otros años, al menos si fueron suficientes como para armar una encuesta con lo mejor del año y ofrecer el ya tradicional podio con lo que más disfruté durante el 2018. Lo interesante de esto es que ha sido este año cuando más se ha sentido la influencia de las nuevas maneras de consumir ficción; ante la escasa oferta interesante que suele dar el cine de terror mainstream, han tenido que ser plataformas de streaming como Netflix o Amazon las que nos trajeran algunos de los más destacables ejemplos de terror que normalmente o bien no se habrían rodado o no habrían conseguido distribución alguna. Esta es una tendencia que imagino tenderá a más en el futuro, pero por ahora hablemos de las tres películas que más me llamaron la atención y que se merecen un lugar destacado este año.

suspiria

Posición No. 3

En las antípodas del colorista cuento de hadas de la película original, la nueva versión de Suspiria, del también italiano Luca Guadagnino, ha sido una que me ha dejado torcido, y probablemente el estreno que con más ansia había esperado este año. A pesar de haber despertado opiniones encontradas tanto con el público como con la crítica, para mí ha sido la reivindicación de un cine de terror con al menos un grado de aspiración artística muy a pesar de ser “lento” y “aburrido”. Y aunque la estética (aquello más destacable de la película de Argento) sea diametralmente opuesta a la original, su ambientación me ha fascinado tanto como su argumento de brujería oculta en medio de una ciudad en ruinas. Y para magia, además, la presencia de Dakota Johnson en el papel principal. Un revisionado por mi parte es cosa segura.

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Posición No. 2

Un trabajo diametralmente opuesto en cuanto a estilo pero también entre lo mejor del año para mí ha sido May The Devil Take You, el buque insignia del cine de terror indonesio, el cual parece estar teniendo en la actualidad una especie de renacer comercial en Occidente. Aún así, creo que no me equivoco si digo que el principal motivo por el cual muchos hemos podido verla ha tenido que ver con que Netflix se haya encargado de su distribución en gran parte el mundo. Es una suerte que haya sido así porque esta especie de homenaje asiático a The Evil Dead (1981) es una de las más intesas y viscerales películas de horror que hemos tenido oportunidad de ver recientemente, y mucho me temo que no muchos la habrán visto todavía ya que misteriosamente no tuvo lo que se dice gran presencia en nuestra encuesta anual. Vedla porque vale la pena.

heredit

Posición No. 1

No faltará quien diga que se veía venir. Hereditary ha sido la película de terror del año, y aunque todavía está por verse si la recordaremos de aquí a un tiempo, lo cierto es que la cinta debut de Ari Aster ha sido sin duda alguna lo más destacado de un año que ha estado particularmente nutrido en cuanto a calidad. A pesar de que sigo pensando que gran parte de la crítica le dio un análisis más intelectual de lo que realmente merecía (algo apreciable incluso en el hecho de que muchos dijeron que ni siquiera era de terror), eso no le quita nada de su efectividad ni resta a lo que sin duda alguna fueron sus puntos fuertes: un magnífico elenco, una atmósfera original y opresiva, y un desarrollo lo bastante interesante como para hacer que conceptos ya muy conocidos como los de su argumento parecieran frescos y novedosos. Una excelente película que merece ser re-visitada lo antes posible.

731. Hereditary (2018)

Mención especial

Y por supuesto, este es otro de esos años en los que los mis gustos y los de los lectores coinciden, puesto que Hereditary también fue la más votada por los lectores de Horas de oscuridad, con casi un 27% de los votos, muy por encima del segundo puesto obtenido por Un lugar tranquilo (15%) y el triple empate a bronce de Ghostland, The Ritual y Mandy (10%).

Cam-

Mención especial (2)

Y ya para terminar, quiero hacer una excepción este año y dar una mención especial a una película que, si bien no entró en mi pódio personal, sí que considero una pieza interesantísima y muy recomendable. Hablo por supuesto de Cam, una producción de Blumhouse para Netflix que se aleja del estilo mercenario de la productora y nos trae la que probablemente sea la pieza más interesante del año en cuanto al tratamiento tanto de sus personajes femeninos como de la industria del sexo, que es retratada aquí completamente sin amarillismos, condecendencias ni estúpidos moralismos de ningún tipo. Encima lo hace con una historia inquietante y una premisa y final muy buenos que no dejan todo masticadito al espectador. Recomendadísima si no la habéis visto aún.

Bueno, eso ha sido todo. 2018 ha significado un gran reto para mí a la hora de actualizar el blog con regularidad, pero esperemos que el año que viene pueda retomarse como es debido. Me tomaré una pausa de unos días, como siempre, pero estaremos de vuelta muy pronto para darlo todo. Si es por recomendaciones, eso sí, aquí os dejo los enlaces del ránking de años anteriores.

Feliz comienzo de año. Y gracias, de verdad.

Aquí para el ránking del 2017
Aquí para el ránking del 2016
Aquí para el ránking del 2015
Aquí para el ránking del 2014
Aquí para el ránking del 2013
Aquí para el ránking del 2012
Aquí para el ránking del 2011
Aquí para el ránking del 2010
Aquí para el ránking del 2009
Aquí para el ránking del 2008
Aquí para el ránking del 2007
Aquí para el ránking del 2006
Aquí para el ránking del 2005

 

Lo que nos faltó este año (2 de 2)

 

Hace un par de días os hablé acerca de cuatro películas que había visto en el 2018 pero que no tuve tiempo de reseñar. Hoy en cambio deseo daros mi pre-impresiones sobre cuatro cintas que quería ver pero no pude hacerlo por uno u otro motivo, ya sea porque no se estrenaron en mi ciudad (al menos no en V.O.) o bien porque lo hicieron tan tarde que la Navidad se impuso por encima de todo. Así que aquí van, sin orden aparente:

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Overlord: esta es una que me dio mucha pena no poder ver ya que de las cuatro es la que sin duda tenía la mejor pinta, y es una que además ha cosechado comentarios bastante positivos. La mezcla de cine de infectados con la Segunda Guerra Mundial de trasfondo viene a suplir dos de las principales apetencias del cine comercial americano como son los zombis y los nazis, pero es que además todos coinciden en que se trata de una película muy entretenida que sabe llevar a buen término una premisa que difícilmente se podía tomar muy en serio. Habrá que esperar a que salga en formato doméstico para comprobarlo por mí mismo.hy03unfriended2

Unfriended 2: Dark Web: aunque parezca mentira, la primera Unfriended (2014) fue una película que me gustó mucho, y me entusiasmé cuando vi que los primeros comentarios acerca de esta secuela (cuando se presentó en festivales) fueron muy positivos. Luego ese entusiasmo decayó un poco con un trailer que dicha sea la verdad pintaba muy mal, pero aún así quiero darle el beneficio de la duda y verla por mí mismo. De entrada, sin embargo, hay una cosa que me hace dudar, y es que a pesar de que esta segunda parte parece haber abandonado el ángulo sobrenatural de su antecesora, también abandona su “realismo” a la hora de retratar cómo funciona tanto la comunicación masiva por Internet como la misma Dark Web. Así que no sé.

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The Predator: personalmente no necesitaba una nueva entrega de Predator (1987), pero el regreso de Shane Black es algo a lo que siempre daré la bienvenida. Eso sí, debo confesar que el trailer de esta continuación siempre me pareció fatal, y el elenco centrado en un niño es algo que dispara todo tipo de alarmas en mi cabeza. Aún así quiero darle una oportunidad, pese a todos los palos críticos que se llevó y pese a que no conozco a nadie hasta ahora a quien le haya parecido buena.

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Anna and the Apocalypse: destinada inicialmente a cubrir nuestra cuota de cine de terror navideño, esta especie de musical/apocalipsis zombie ambientado en las fiestas decembrinas tiene una pinta muy buena y lamento mucho que no se haya estrenado por aquí. Despertó comentarios muy entusiastas allí donde sí tuvieron oportunidad de verla, así que espero poder incluirla en nuestro especial de Navidad del año que viene.

Lo que nos faltó este año (1 de 2)

Aparte de la tradicional encuesta y el podio con lo mejor del año, en este blog tengo por costumbre dejar caer una pequeña lista con aquellas reseñas que se me quedaron en el tintero, aquellas películas que por algún u otro motivo no tuve oportunidad de reseñar en Horas de oscuridad. Como ya se nos ha acabado el tiempo, quiero aprovechar este día para daros una dosis mínima de ocho cintas que me hubiese gustado pasar por los tribunales de esta página. En esta primera entrega os comentaré cuatro de ellas que sí tuve la oportunidad de ver pero para las cuales no me pude sentir a escribir nada. Aquí van, en el orden en que fueron vistas:

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Los hambrientos: producción canadiense (francoparlante) que venía a llenar ese hueco que cada año se suele reservar para el cine zombi, y que en esta ocasión ocupa ese aún más pequeño hueco dedicado a la parte interesante de ese subgénero, la que pretende hacer algo más que mostrar cadáveres reanimados. Su cercanía temporal con Cell (2016) probablemente no haya jugado en su favor ya que ambas historias se asemejan en cuanto a la forma en que representan a los infectados como una masa irracional cuyo comportamiento misterioso apunta a una especie de ritual colectivo del que nunca se nos dice nada pero que apunta a algo importante. Es muy básica en cuanto a sus referentes pero llega a ser realmente tenebrosa por momentos, aunque al final tampoco logre destacar demasiado.

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Revenge: una de las grandes joyas de este año y con toda seguridad el mejor rape & revenge de la historia, esta producción francesa de la debutante Coralie Fargeat va mucho más allá al recrear la venganza de una mujer ultrajada desde una perspectiva femenina de empoderamiento que no sólo resulta muy efectiva sino que además esta hecha con un preciosismo estético envidiable. Confieso que cuando la vi originalmente quedé un poco descolocado al principio, pero una vez que como público aceptas que no se trata de una cinta realista se disfruta mucho más. Grandiosa, y recomendadísima por supuesto.

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Mandy: otra de las destacadas de este 2018 y una a la que han llovido alabanzas de todas partes. Esto último me sorprende sobremanera ya que no es para nada una película convencional sino un rarísimo invento que mezcla terror con una historia de venganza en un ambiente de fantasía que la hace absolutamente inclasificable, algo a lo que contribuye Nicolas Cage en el papel principal haciendo una de sus ya acostumbradas actuaciones demenciales. Estéticamente es una de las más atractivas del año, y está llena de pasajes memorables una vez que se rinde por completo a su lado fantástico.

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A ciegas: estrenada en Netflix con el mucho más interesante título Bird Box, este thriller apocalíptico con Sandra Bullock resultó ser muy diferente de lo que esperaba en un principio ya que creí (erróneamente) que sería la típica historia de una madre coraje protegiendo a sus niños de una amenaza durante todo el metraje. No es para nada así; de hecho la presencia de los críos no es lo principal de la trama sino que esta se va contando principalmente a través de flashbacks que muestran el viaje interior de la protagonista lidiando con unas misteriosas criaturas que hacen que aquellos que las ven se quiten la vida. Esta premisa ha hecho también que se la compare con Un lugar tranquilo, cosa que en mi opinión es un error ya que la idea de un Apocalipsis bizarro que nunca es del todo explicado la asemeja más a The Happening, a la que supera con creces. Me ha gustado.